Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.
Latse
Luego de la experiencia en Lhasa decidi recorrer nuevamene alguna aldea tibetana asi que parti rumbo a Siamse.
En esta pequenia aldea se encuentra el monasterio mas antiguo del Tibet asi que mis companieros de viaje eran en realidad peregrinos, pude confirmarlo durante el trayecto al escuchar durante casi todo el viaje, en especial de parte de mi companiera de asiento, sus mantras. Esta plegaria que repiten incansablemente y casi cantando no es explicitamente un pedido ni un agradecimiento ya que buda no es dios, es mas bien una exclamacion que abarca todos los hombres. No era un coro, cada uno en forma independiente repetia su oracion, no pude dormir, pero creo limpiaron un poco mi conciencia.
La aldea fue de alguna forma un reecuentro con el Tibet. El de la sonrisa, el del te en rueda alrededor de la cocina, el del intento permanente por comunicarse, el de la invitacion de los monjes a dar la vuelta junto a ellos al monasterio (siempre en sentido de las agujas del reloj) el del "buttertea" una bebida que se los ve tomar constantemente que con dificultad evito ya que se elabora solo con agua, grasa de cabra y un poco, solo un poco de te y que se puede oler a la distancia.
A los dos dias tome un micro a Tseng una pequenia ciudad que funciona como centro administraivo chino de la zona. En el camino ya no se escuchaban los mantras por que lo esta vez involuntariamente fui nuevamente centro de miradas y risas en especial de algunos chicos que se acercaban a mi asiento.
Paisaje de montania, valle, camino de tierra hasta que, al llegar a la ruta principal y antes de girar a la derecha el micro se detiene. El conductor empieza, y esto es solo una conjetura porque no entendi nada de lo que pasaba, a senialar en sentido contrario a mi destino Tseng. Murmullos generales, parecia que opinaban, luego se convoca a elegir y un grupo levanta la mano y luego el siguiente. Sin timidez luego de la votacion, porque para que se rian por lo menos que se rian con alguna razon, levante la mano y dije "Tseng" resultado: micro nuevamente a las carcajadas.
Vieja tactica argentina, embarrar la cancha; en realidad habia una razon tenia sacado el boleto para mi proximo destino y no queria arriesgarme a perderlo. Parece que tuvo efecto, se repitio la votacion.
Creyendo entender lo que pasaba continue con la postura que crei me daba algun resultado. Se convoco nuevamente a eleccion y levante la mano con el primer grupo, (que sabe dios a donde queria ir) y dije casi en tono de suplica desesperada "Tseng", este grupo parecia mayoritario asi que cuando el chofer consulto por la segunda opcion tambien levante la mano gritando Tseng.
A esta altura el micro completo era un caos de risa, opiniones, miradas, comentarios, algunos hasta me hablaban haciendome participe de lo que sucedia.
Porfin luego de unos minutos, que me resultaron bastante largos el conductor se sienta, enciente el motor, supongo que nadie sabia cual habia sido la decision y marcha rumbo al destino que devolvia mi tranquilidad.
Al llegar y consultar por un hotel me entero que efecivamente el chofer estaba proponiendo un desvio a otro monasterio a tres horas de camino en sentido contrario por la modica suma de 10 Yuanes (a esta altura seguro era chino) y que proponia la vuelta para el mismo dia a la noche.
Asi pude con algun incidente chinos de por medio, a dejar este pais y llegar a donde escribo estas lineas y que de alguna manera era uno de los destinos de este viaje, la ciudad de "Paro" en el reino de Bhutan.