Solo en una oportunidad acepte arrojar las monedas del I Ching, un poco por cortesía con quien me encontraba en ese momento; pero decididamente por lo que me encontré en la primera hoja del libro: el poema de Borges que encabeza este blog. El I ching o libro de las mutaciones es un libro oracular, enigmático, y supone un universo regido por el principio del cambio. No me quedó ni un recuerdo de aquellos oscuros párrafos que me leyeron del libro y que resultaron señalados como efecto de una extraña combinatoria de tres monedas arrojadas. Pero el título del capítulo leído se enlazo con algo: "El andariego" y he aquí el encabezamiento de estas notas escritas en viaje. Las entradas están ordenadas por país y en orden cronológico. En el cuerpo central están los escritos realizados a medida que se avanza en el camino. A izquierda fotos del lugar, curiosidades, sucesos del viaje y anécdotas. Las páginas están ordenados por país de algunos de los cuales solo hay registro fotográfico.

Lhasa

Lhasa (China, capital de la provincia del Tibet) Se me ha hecho dificil escribir, el paisaje ha cambiado mucho desde la llegada a Lhasa. En esta ciudad hay dos ciudades, la mercantil, la del consumo, la de las avenidas anchas llena de negocios donde las mujeres y los hombres se visten como en casa y estan a la moda en autos increibles y donde se ha borrado, exterminado todo vestigio de historia. Luego de la invasion china a principios de los '50, habiendo conquistado el territorio quedo la conquista cultural. Consistio en trasladar al tibet poblacion china de otras regiones, enseniar solo en chino en las escuelas, establecer el chino como idioma en las seniales de las calles, la television, los diarios, es decir borrar todo signo del tibet y por supuesto del Dalai Lama al que no se puede mencionar ni en ingles. Ni bien se lo nombra, tomando un te o en algun negocio tibetano, miran alrededor y gesticulan entre el miedo y la rebeldia. Esa Lhasa,la china, se desencuentra aqui con la de sus duenios que caminan pobres por las calles rezando sus mantras pero manteniendo su sonrisa y curiosidad. Es que no estan en el mismo lugar aunque si en el mismo espacio. Pero hay una senial particular: todo espacio tibetano esta precedido por un signo, una cortina que hace de puerta: en su frente tiene un dibujo que indica una bienvenida. Cada casa, cada espacio, el hotel donde me encuentro, el "bar" de mi desayuno, el internet donde escribo, toda puerta tibetana la tiene. No esta puesta para revelarse ni provocar, siempre ha sido asi e indica hospitalidad y deseo de buena fortuna.Para mi es como una contrasenia, un permitido entrar, una posiblidad de risa y de sentarse en la misma mesa. Caminar por Lhasa es tambien encontrarse con peregrinos de todas la regiones del tibet que van en busca de un monasterio, o van al palacio de los Dalai al que se puede ingresar bajo la vigilancia militar. Resulta extranio verlos, familias enteras que viajan solo para estar un rato y volver a sus casas caminando por las calles al lado de una modelo china con el ultimo jean superajustado. La zona "vieja" de la ciudad es su refugio, entrando por los callejones se escucha a los vendedores ofrecer sus productos. La carne se vende junto con la ropa, las cabras y unas exquisitas frutas secas; aqui se escucha el tibetano.